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Lo que cargamos · Episodio 3

¿Por qué no le importé a mi papá?

Para hombres que crecieron sin un padre

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Sólo frases del episodio, tal como las dije y en su orden.

Me hiciste una pregunta que duele. ¿Por qué no le importé a mi papá? Hay dos tipos de ausencia. El padre que se fue, de alguna manera te lo dejó fácil. El padre que está en tu casa o que se quedó, te deja un poco más confuso, porque está ahí, probablemente sea un buen proveedor, pero no sabes si tienes derecho o no a sentirte mal por la ausencia emocional, aunque él se quedó en casa. Porque un regaño no es presencia ni comunicación, una quincena no es amor, y dormir bajo el mismo techo no es paternidad.

Probablemente tu papá nunca escuchó que lo amaban, que lo querían, que valía por lo que él era. No lo digo para darle un perdón directamente. Y no lo digo para excusar a tu papá. Lo que faltó, faltó y punto. Porque hay una diferencia entre decir «está bien lo que él hizo» a decir «entiendo por qué lo hizo». Lo que tu papá no te pudo dar, no te pudo decir, no habla de ti, pero nos explica demasiado de quién es él y lo que a él le faltó.

Y de hecho esta pregunta es el primer paso. No la respuesta: la pregunta. Es llamar las cosas como son, pero que ya no te duela. Es dejar de cargar todo este peso y soltarlo. Puedes amar a tus hijos de la manera en la que tu padre nunca te amó a ti. No perfecto, pero presente. Con errores, sí, pero consciente.

Probablemente sea un amigo, un tío, un pastor, alguien a quien tú miras hacia arriba como una figura paterna. Ese hombre probablemente no sabe lo que significa para ti. Si tienes hijos, ve con ellos directamente. Diles que los amas. Ya rompimos el silencio, ahora nos toca hacer eco.

Transcripción completa

Transcripción automática de la edición revisada del episodio: puede variar en algunas frases del video.

Me hiciste una pregunta que duele. ¿Por qué no le importé a mi papá? Y no sé cómo responderte eso. Lo que te puedo contar es que he hablado con dos tipos de personas. Los que el papá se fue y nunca más estuvo.

Y los que el papá nunca se fue, estuvo en la casa. Pero no estuvo presente para ti. Porque ese papá, lo que más recuerdas son los regaños, quizá malos modos, pero nunca un te quiero, te amo, me importas. Y de hecho hubo alguien más que me preguntó, ¿cómo voy a ser un buen padre si no tuve el ejemplo de uno? Tres tipos de hombre distinto, pero una misma pregunta.

¿Por qué no le importé a mi papá? Hay dos tipos de ausencia. El padre que se fue, de alguna manera te lo dejó fácil. Se fue, no existió en tu vida, y sabes exactamente lo que te faltó, y sabes exactamente cómo llenar ese hueco en tu vida. El padre que está en tu casa o que se quedó, te deja un poco más confuso, porque está ahí, probablemente sea un buen proveedor, pero no sabes si tienes derecho o no a sentirte mal por la ausencia emocional, aunque él se quedó en casa.

Quizás sí, sí tienes derecho a sentirte mal. Tienes derecho a que te duela un padre que estuvo físicamente, pero a la vez estuvo ausente en tu formación, en tu crecimiento. Porque un regaño no es presencia ni comunicación, una quincena no es amor, y dormir bajo el mismo techo no es paternidad. Ahora bien, de acuerdo a tu pregunta, ¿por qué no le importé a mi papá? ¿O por qué no le importo a mi papá?

No hay una respuesta que quite el dolor. No hay una respuesta que te pueda dar algo sencillo. Pero te puedo asegurar que probablemente tu papá creció igual que tú. Con un padre que estuvo ausente, ya sea física o emocionalmente. Que no le enseñó el amor, el cariño.

Probablemente tu papá nunca escuchó que lo amaban, que lo querían, que valía por lo que él era. Si tu abuelo estuvo con él, probablemente le enseñó a trabajar. Le enseñó a cómo ser un hombre que provee. Pero no le enseñó a amar. A estar presente en los momentos importantes.

A quedarse cuando nadie más está ahí y a hablar de las cosas que duelen. Es parte de la cultura. No lo digo para darle un perdón directamente. Y no lo digo para excusar a tu papá. Lo que faltó, faltó y punto.

Eso no lo podemos cambiar. Porque hay una diferencia entre decir «está bien lo que él hizo» a decir «entiendo por qué lo hizo». Porque un hombre que no sabe decir «te amo» no es un hombre fuerte. Es un hombre que tampoco lo escuchó, que llegó a la paternidad igual de roto, como llegas tú el día de hoy: con algunas de tus relaciones, con heridas en el alma, con ausencias. Lo que tu papá no te pudo dar, no te pudo decir, no habla de ti, pero nos explica demasiado de quién es él y lo que a él le faltó.

Porque lo que tu papá no te pudo dar dice mucho de lo que él también cargaba y lo que no recibió. Y crecer sin ese ejemplo te deja un hueco y cosas que aprendes por default lo tienes ya impregnado en tu cabeza. No es que alguien te las haya enseñado, sino que nadie te enseñó otra cosa. Porque el hombre que nunca escuchó a su papá decir te quiero, ¿cómo le va a decir te quiero a sus hijos? El que creció en un hogar lleno de ira, de regaños, de golpes, ¿cómo le va a transmitir amor y cariño a la siguiente generación si nunca lo vio?

Y el que nunca conoció a su papá, ¿cómo se prepara para ser un padre si nunca tuvo un ejemplo? Y no te lo digo para asustarte, te lo digo porque es una herida difícil de nombrar. Agradezco que lo hayas compartido conmigo. Pero sí tiene cura, y se cura con intención, se puede resolver si somos intencionales. Porque el hecho de que tú hagas esa pregunta, ¿por qué no le importé a mi papá?

¿Cómo voy a ser un buen padre si no tuve un ejemplo?, ya te separa de muchas personas y crea una gran diferencia entre el ejemplo que tuviste y quien tú quieres ser. Ya estás en el otro lado, porque probablemente tu papá nunca se hizo esa pregunta. Y de hecho esta pregunta es el primer paso. No la respuesta: la pregunta.

Ya estás siendo intencional, y eso es bueno. Y vamos empezando con lo básico: el perdón. No ese perdón de que una tarjetita de regalo y aquí está te perdono. Tampoco es decir que estuvo bien cuando no lo estuvo. Es llamar las cosas como son, pero que ya no te duela.

Es dejar de cargar todo este peso y soltarlo. Es decidir que los errores que cometió tu papá, lo que él no pudo arreglar, ya no va a afectarte a ti ni lo que tú puedes ofrecer o llegar a ser como padre. Y aquí está lo que puedes hacer: con o sin el ejemplo de un padre. Puedes amar a tus hijos de la manera en la que tu padre nunca te amó a ti. No perfecto, pero presente.

Con errores, sí, pero consciente. Y decirle las palabras que a ti nunca te dijeron. Y si todavía no tienes hijos, también es para ti. Para que entiendas que hay más hombres que también les ha faltado lo que te falta a ti. Y ya sabes exactamente cómo se siente esa falta.

Y esto no es una debilidad. Al contrario, es una fortaleza enorme que estás definiendo desde ahorita cómo quieres ser el día de mañana y no cometer los mismos errores que cometió tu padre. Pero hay algo más. Los hombres que crecen sin un padre algunas veces encuentran personas a su alrededor que dan, que cumplen el rol del padre. Probablemente sea un amigo, un tío, un pastor, alguien a quien tú miras hacia arriba como una figura paterna.

Alguien que no tiene el lazo sanguíneo contigo, alguien que no firmó un contrato y aún así se ha vuelto un mentor y una referencia para tu vida. Ese hombre probablemente no sabe lo que significa para ti. Valdría la pena que le mandaras un mensaje y le dijeras, a lo mejor no lo sabes o a lo mejor no te lo he dicho. Pero agradezco que hayas estado presente en mi vida, porque el día que pienso en un padre que no lo tuve, tú eres la única imagen que viene a mi cabeza. Ese hombre te lo va a agradecer enormemente.

¿Qué es lo que te hubiera gustado escuchar de tu papá? Si no estuvo, ¿qué te hubiera gustado escuchar de él? Y si estuvo, ¿qué es algo que te hubiera gustado escuchar más seguido de él? No tienes que responderme ahorita. Si quieres lo puedes escribir en los comentarios.

Te voy a leer. No… Pero esta semana quiero pedirte algo. Si tienes hijos, ve con ellos directamente. Diles que los amas.

No que los sugieras, no nada, directamente. Te amo. Sé intencional con ellos esta semana. Que sepan que los amas y que su padre en realidad se interesa por ellos. Y si no tienes hijos, piensa en esa persona que ha sido un ejemplo de paternidad para ti y escríbele, agradécele, dale el cariño que le hubieras dado a un padre, porque esa persona probablemente ha definido demasiado de quién eres tú el día de hoy, y quizá ni siquiera tiene idea de lo importante que es para ti.

Tu pregunta inicial es el primer paso para salir de aquí, para perdonar y convertirte en lo que tu padre no pudo ser, para dar lo que tu padre no pudo dar y para cambiar lo que tu padre no pudo cambiar. Ya rompimos el silencio, ahora nos toca hacer eco. Que tengas una bonita semana.